Mi IPEBECÉ… la Lenin

Yo sé que llego tarde… pero no me importa, ahí va mi foto de mis años de azul, con todos aquellos chamacones del grupo 27 de la graduación 25 aniversario…

lenin

Esto fue lo que comenté en el blog de Elaine. Aquí lo “elevo” a post

“De madre, la Lenin…

¿Que se puede hacer con el amor? Una cosa si te digo, mi vida universitaria fue genial, pero sin embargo nunca dejé de extrañar el glamour del IPVCE. Tenía el encanto de que no te quedaba más remedio que a vivir la vida por ti mismo. Las decisiones las tenías que tomar tu sólo, eso sí, con la ayuda que te podían dar los amigos.

Recuerdo con añoranza sobre todo el entusiasmo de mis días de la Lenin, las broncas (con Iroko) en los laboratorios para entrar de primeros a coger los cacharros LTEL 24 para programar cuanta bobería se nos ocurriera en Pascal, las recreaciones de 9 a 10 de la noche todos los días (sólo duró hasta los comienzos de 11no grado, hoy todavía puedo saber si alguien estudió en la Lenin nadamás por la manera de bailar casino), los berros y conspiraciones contra el Director General y su moskovich-chivichana cuando botó a mi amigo Reinier porque le dió una mala contesta y la vez que Roberto Paz quizo botarnos por romper la puerta del albergue K6 (tengo que decir en mi defensa que las guaguas del pase se nos iban y teniamos los maletines dentro), aquella vez que mi grupo (siempre último) logró ganar la competencia de Programación, coger segundo en Matemática y tercero en Física para ubicarse en un nunca repetido 8vo lugar en un “Emulacro”.

Lloré en la guagua el día siguiente de la noche interminable cuando sabía que nunca más iba a dormir en el cubículo 1 del I8 con Aram, Richard, Rodolfo, Yunier Acosta, Karel, Eduardo el que no era Pupo, Pupo el que era Eduardo y David Govea”

Published in: on febrero 2, 2009 at 2:03 pm  Comments (2)  
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2 comentarios

  1. Baaf…! si tu supieras con que ganas lleno de aire los pulmones cuando pienso en el cubículo ese, en el albergue, en el aula, y lo que rodeaba todo aquello. Hasta los inodoros abarrotados de M se me antojan en el lugar preciso, quizá esperando que alguno fuera a hacer sus muy necesarias necesidades, y viniera (todo un comando) y le echara un cubo de agua encima desde las duchas en el momento preciso… Vaya! este recuerdo parece un cañonazo en un concierto, pero la culpa es tuya, chama… jajaja. Hasta tu (me parece) terminaste durmiendo en la escalera una vez; porque tuviste el buen gusto de no despertarte cuando te cargábamos, con tabla, colchón y todo, los que mencionabas en el último párrafo… Yo tenía el sueño más liviano. Y el destino del libro de filosofía, savia rusa, con su suerte echada, tu leyéndolo desde las primeras páginas, y Aram “usándolo” desde las postreras, muy gráfico. Yo creo que podría escribir un libro cargado con la yerba del bosque de la amistad y el anfiteatro, el grafito del grupo 30, y los cartones y el bagazo del I7, e I8…
    Esta película me cuadra pasármela, y no he vuelto a ir pa’ dejarle intocables sus fotogramas…

  2. jajaja, loco, gracias por recordarme aquello del libro de filosofía rusa, que clase de mamotreto aquel. Al final Aram (el que lo usaba para limpiarse el c…) terminó estudiando letras y yo (el que se disparaba el libro) terminé estudiando ingeniería, jajaja, nada, cosas que pasan.

    Sip, una vez me trataron de llevar hasta la escalera, ¡pero me desperté cuando trataban de pasarme por la puerta! jajaja!

    Me acordé también del cubo de agua en los inodoros, guao, que trauma socio. ¿Tu te acuerdas cuando hacia frío, asi como hoy, que los bravos de nuestro cubículo se bañaban dos veces en las duchas del I8 que estaban en un 3er piso y no tenían persianas en las ventanas? A esa gente hay que hacerle un pedestal!!!


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